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Créditos: Sebastián Castañeda. https://instagram.com/sebastiancastanedavita?igshid=m9x61g7n9tgb

Perú se une al club de los movimientos sociales. Conversación con Farid Kahhat sobre la crisis política que vive América del Sur

Publicado: 2020-12-02


El 14 de noviembre se recordará como el día de la defensa de la democracia. Aunque la hemos pagado con muertes, heridos y desaparecidos. A fines del 2019 se argumentaba que Perú no tenía conflictos sociales de escala nacional como la de sus vecinos sudamericanos, básicamente porque existían válvulas de escape que mantenían a la población inmovilizada . El gobierno de transición (autoritaria) de Merino cerró al menos dos de ellas: (1) la vacancia fue producto de intereses particulares que terminaron por convencer que la lucha contra la corrupción no era un pilar dentro del Estado y (2) la represión de forma violenta involucró a más sectores de la población a movilizarse.

Expertas y expertos han dado muchas luces sobre lo ocurrido en el país. Por eso, me propongo alejar el punto de vista para preguntar si lo que vivimos tiene similitudes y/o diferencias con los movimientos sociales que desde fines del 2019 tienen lugar en América del Sur. Para responder a esa pregunta he conversado con Farid Kahhat, profesor principal del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú. A continuación, desarrollo las principales ideas que me compartió, junto a mis propias percepciones de lo que estamos viviendo*.

Identificamos que hay al menos tres factores en común con las protestas de la región (Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia). En primer lugar, es la presencia de ciudadanas y ciudadanos jóvenes. Su involucramiento es un llamado a rehacer la política. En el caso peruano el impulso fue evitar la consolidación de un gobierno autoritario, pero no para volver a la vieja normalidad. Hay nuevas exigencias como la lucha contra el racismo, clasismo, discriminación sexual y propuestas de una política con igualdad de género. En el caso chileno , la desigualdad social ha llevado a protestar sobre la necesidad de reformar las reglas de juego comenzando por cambiar la constitución de Pinochet.

Otro elemento en común es el uso de las redes sociales. Estas son una herramienta fundamental para movilizar a la población joven. Permite acceder a experiencias similares y adecuarlas a la realidad. La desactivación de bombas es una experiencia aprendida de las manifestaciones de Hong Kong. En Colombia incorporaron los cacerolazos de la experiencia en Chile. Luego, nosotros lo incluimos junto a las brigadas médicas.

En tercer lugar, las manifestaciones son de carácter transversal a todas las clases sociales. El rol de las redes sociales genera que personas que no tienen afiliación con ninguna organización social puedan involucrarse en las manifestaciones. En el caso peruano, “sectores que en su mayoría son políticamente conservadores, han antepuesto la defensa del orden democrático y de la institucionalidad a sus temores a que las manifestaciones sociales sean manipuladas por la izquierda”, argumenta Farid. De esta manera, el involucramiento masivo hizo imposible reprimir todos los puntos de concentración, de manera que la violencia se concentró en el centro de Lima.

Adicionalmente, considero que se pueden tener en cuenta un cuarto y quinto factor. En cuarto lugar, las protestas han generado el endurecimiento de la policía (Bolivia, Chile y Perú) en las ciudades. Producto de la represión y los abusos que cometieron se ha añadido a la agenda inicial su reforma en Colombia, Chile y Perú.

En quinto lugar, creo que la actitud del gobierno de turno y grupos afines han jugado un rol contraproducente. En Perú y Colombia los gobernantes acusaron que el “Foro de Sao Paulo” estaba involucrado en las protestas. En Ecuador , la derecha subestimó las movilizaciones bajo argumentos racistas de que los indígenas no estaban listos para la democracia. Con esta actitud se esperaba un rechazo por parte de la población y su desmovilización, sin embargo, ocurrió lo contrario.

También conversamos sobre algunas diferencias que dejan preguntas abiertas sobre la continuidad de las manifestaciones. Aunque el rol de las redes sociales ha generado que las manifestaciones sean masivas, las organizaciones sociales siguen jugando un rol importante para su perduración en el tiempo y la articulación de las demandas. En Chile han ayudado a mantener las demandas de un cambio de constitución durante muchos meses. En el Perú, probablemente, la ausencia de organizaciones sociales explica por qué las diversas agendas no han logrado perdurar con el mismo empuje luego de la renuncia de Merino. Farid plantea que “caído el Gobierno de Merino, y establecido un gobierno de transición dirigido por los grupos que votaron en contra de la vacancia en el Congreso, [las movilizaciones que continuaron] son bastante menores”.

A modo de reflexión final, “Se decía que Chile era un modelo a seguir […] cómo evolucionen las cosas en Chile podría ser un espejo en el cual podríamos vernos reflejados”. El cambio de constitución va a afectar poderosamente el debate público en Perú. La generación joven de América del Sur se va a mantener vigilante, y en caso de que no se respeten los acuerdos entre Estado y sociedad pueden detonarse más conflictos (como Ecuador o Colombia).

* La entrevista completa estará próximamente disponible en https://www.youtube.com/c/redesarrollope


Escrito por

Jair Alva

Politólogo


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